La vana ilusión que se esconde tras el nuevo régimen del IVA de caja

El Gobierno, a través del Proyecto la Ley de Emprendedores va a introducir cambios legales para permitir que el pago de IVA se lleve a efecto una vez que las facturas hayan sido cobradas. Dicho Proyecto de Ley establece que a partir del próximo año las empresas y autónomos que facturen menos de dos millones de euros, podrán acogerse al denominado criterio de Caja para liquidar el IVA de modo que las empresas que se acojan a este régimen solo deberán ingresar el IVA de las facturas emitidas por ellas cuando estén cobradas las mismas.

Este nuevo sistema de liquidación, que en un principio se debería acoger como una medida compensadora de los problemas de liquidez que atraviesan todas las empresas y en especial las pymes, tiene en su desarrollo una serie de “inconvenientes” que hacen que antes que nazca el nuevo régimen se puede calificar de estéril al mismo. Como es habitual en muchas medidas fiscales, la “música” suena bien, pero la “letra”, es desastrosa.

Primer inconveniente:
Las empresas que se acojan a este régimen deben hacer constancia en sus propias facturas emitidas de esa circunstancia, esto implica que los clientes de esas empresas no podrán deducirse el IVA de las mismas hasta que estos las hayan pagado. Imaginemos una pyme que es proveedor de una gran empresa, y aunque existe una ley que determina el plazo máximo de pago de las facturas, ya sabemos que la gran empresa diferirá el pago lo máximo posible, y con toda probabilidad cuando vea que no pueda deducirse el IVA hasta que no haya pagado la factura, presionará a su pequeño proveedor, o peor aún, cambiará a otro no acogido al nuevo régimen.

Segundo inconveniente:
Parece ser, que las empresas acogidas al futuro nuevo régimen de IVA de Caja, verán limitada o eliminada la posibilidad del cobro de sus facturas en metálico. La actual Ley contra el fraude fiscal aprobada el año pasado ya prohibió las operaciones en efectivo superiores a 2.500 euros. Sin embargo, ello no impide que los pagos y cobros en metálico entre dos empresarios alcancen un volumen considerable a lo largo del año si cada una de las facturas no supera el umbral de los 2.500 euros.

Tercer inconveniente:
La Agencia Tributaria, en su afán de agilizar y facilitar los trámites administrativos de las pymes como es su devenir desde tiempos inmemoriales, impondrá que las pymes acogidas a este régimen deberán acompañar a la declaración de IVA, otra declaración (que ya existe actualmente y que sólo obliga a las empresas acogidas al Régimen de Devolución Mensual), el denominado Modelo 340 (donde se relacionan todas las facturas emitidas y recibidas durante el periodo de liquidación del IVA); por lo tanto, la carga de tareas administrativas para las pymes se acrecienta.

Habrá que esperar al trámite parlamentario para ver cómo queda definitivamente este aspecto de la Ley, porque de momento, tal y como está en el Proyecto, tememos que su aplicación práctica quedará muy reducida.

Menos mal hacen cien delincuentes que un mal juez.– Francisco de Quevedo

One thought on “La vana ilusión que se esconde tras el nuevo régimen del IVA de caja

  1. Lee

    You post very interesting articles here.
    Your blog deserves much more visitors. It can go viral if you
    give it initial boost, i know very useful service that can help you, just search in google: svetsern traffic tips

    Reply

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *