Desglose de los momentos procesales de referencia a los efectos de devengo de los intereses de demora de la deuda reclamada

Para el caudal entendimiento de la cuestión planteada en el título de este artículo, hay que desglosar los siguientes momentos procesales a fin de considerar justificado los «dies a quem» del cómputo de los intereses de demora en una ejecución hipotecaria. Entendemos que la secuencia básica, que resumimos, es la siguiente: (I) la deuda liquidar preferentemente en Acta de Saldo, devenga intereses desde la resolución del contrato de préstamo hipotecario hasta que se extingue esta deuda; (II) la deuda se extingue con el pago total de esta deuda y, en caso de que sea un pago parcial,se extinguirían los intereses ordinarios (primero, ex CC) y el principal en la parte que corresponda, habiéndose liquidar posteriores liquidaciones en su remanente; (III) el pago, en la ejecución hipotecaria, se da por que el derecho inmobiliario registral llama «realización de valor» del inmueble para la seguridad y satisfacción del crédito garantizado con el derecho real de hipoteca que grava dicho inmueble ; (IV) este pago, en términos generales, se produce mediante la subasta y la adjudicación, que este artículo pretende especificar, porque el momento de la celebración de la subasta puede ser distante en días, semanas, meses, del momento en que se decreta la adjudicación; (V) podemos decir, con carácter general, que si el deudor puede hacer pagos a compre la deuda, esta deuda no se ha extinguido: parece claro que esta facultad de reducir la deuda que le es imputado, mediante entregas a cuenta, existe hasta la adjudicación; incluso existe la posibilidad de enervar la acción hipotecaria hasta la subasta y de liberar el bien pago la integridad de la deuda (nueva prueba que éste, no se ha extinguido) hasta la adjudicación definitiva del bien; (VI) que este debate plantea diferencias relevantes, que destacamos en el cuerpo del artículo, dependiendo de si estamos ante una ejecución hipotecaria o dineraria en que se ha trabado embargo sobre un inmueble propiedad del deudor; (VII) también plantea diferencias que deben ser puestas de manifiesto la posibilidad de que terceros (propuestos por el acreedor o por el deudor) adquieran el inmueble objeto de subasta y adjudicación. Vemos esta «lista de momentos» para sostener, en definitiva, la tesis de que queremos demostrar que el momento hasta el cual se devengan intereses de demora es el del Decreto de adjudicación definitivo o, en otras palabras, aquel del que expide testimonio para su inscripción, por el motivo fundamental por el que sólo entonces se extingue (total o parcialmente) la deuda reclamada en vía judicial. 1.- MOMENTO EN QUE ADQUIERE EL inmueble.- Con la adjudicación. Adjudicación y aprobación del remate son dos formas de adquirir. Sólo se distinguen por el hecho de que la adjudicación se efectúa a favor del acreedor titular de la hipoteca, mientras el remate a favor de un tercero (designado por el acreedor, mediante la figura de la cesión del remat-, o un tercero que puja la subasta, o un tercero designado por el deudor -en caso de que las dos opciones anteriores no se den, 670.4 LEC-). La adjudicación al acreedor «no propiamente remate» (AAP Palmas Gran Canaria, Sección: 3, Recurso: 583/2008, FJ V), pero como hemos dicho equipara. La doctrina mayoritaria considera que la adquisición se produce en el momento de la adjudicación (SAP Palmas Gran Canaria, Sección: 4, Recurso: 43/2012, FJ V: «La mayoría de la jurisprudencia viene entendiendo como regla general que debe tenerse como fecha de la transmisión del dominio la del Decreto de adjudicación «). 2.- MOMENTO HASTA EL QUE PUEDE CEDER-SE REMATE A TERCERO.- La solicitud de adjudicación a favor del acreedor o de ceder el remate a tercero puede hacerse en la celebración de la subasta y hasta 20 días hábiles después (670.3 LEC). «Ceder el remate» o «solicitarlo» equiparan: lo relevante es cuando se decreta la cesión del remate a favor de un tercero (diciéndolo impropiamente, cuando «adjudica» a un tercero). Es una mera solicitud, el resultado puede ser infructífero: «la POSIBILIDAD de CEDER el remate no supone que el cesionario se convierta en rematante» (AAP Palmas Gran Canaria, Sección: 3, Recurso: 583/2008, FJ VIII). Aquí hay otro argumento por considerar que la fecha de transmisión del dominio es la del Decreto de adjudicación: el acreedor tiene un derecho de adquisición preferente (un tanteo procesal), que le permite ceder el remate a un tercero que termina ostentando el derecho de propiedad. Sólo se produce una transmisión, del hipotecante (o tercer adquirente ejecutado) al tercer rematando. El momento en que se produce el derecho de tanteo no es adecuado a los efectos de determinar la cuantía debida por el principal de la ejecución hipotecaria y, por tanto, no es el momento hasta el cual se devengarán intereses de demora sobre dicho principal. Independientemente a quien corresponda la propiedad, «en ningún caso se podrá CEDER la adjudicación si no se ha pagado tas el precio de la misma» (AAP Palmas Gran Canaria, Sección: 3, Recurso: 583/2008, FJ VIII), por la lo que el capital que consigne el tercero, en un momento posterior, será del acreedor, hasta la satisfacción de su crédito, siendo la diferencia para el deudor u otros acreedores con garantía inscrita. 3.- MOMENTO HASTA EL QUE SE PUEDE enervar la acción HIPOTECARIA Y LIBERAR BIEN.- De forma sorprendente, depende de si estamos ante una ejecución dineraria o hipotecaria. e.- En el caso de una ejecución dineraria, antes de «la aprobación del remate o de la adjudicación» (670.7 LEC), equiparándose ambos momentos. ii.- En el caso de una ejecución hipotecaria, antes del «día señalado para la celebración de la subasta» (693.3 LEC). Sin embargo, el TS afirma: «se concluye que el momento final para la enervación de la acción hipotecaria, es el anterior a super consumación, se Decir, el anterior a la consignación del precio, tras la aprobación del remate (STS 5 de marzo de 2009, LA LEY 8749/2009). Valoración: resulta mucho más adecuada la solución del art. 670.7 LEC. La razón es debe prevalecer, en cuanto la transmisión, el derecho sustantivo al procesal: aunque hubo expectante un derecho de adquisición preferente, ya pesar del acreedor haya solicitado a su favor la adquisición o solicitado la cesión del remate a tercero designado para él (o incluso en el supuesto extremo en que el deudor haya llevado licitador a fin de que mejore la postura ofrecida en la subasta por el acreedor y tercero cesionario de éste), el hipotecante (o tercer adquirente ejecutado), en tanto que propietarios, tienen un «derecho de adquisición preferente» que prevalece (praelatio de derechos de adquisición, art. 568-27 CCC) que, estrictamente, es la mera facultad de liberar el bien , porque todavía es propietario. La liberación del derecho extingue los derechos de adquisición a favor del acreedor hipotecario y terceros cesionarios. Por ello, mientras se puede liberar el bien, no se ha efectuado el «pago» o «imputación de la deuda pendiente». La justificación procesal para derogar el derecho civil sustantivo es que, en el art. 670.7 LEC, el deudor paga por el principal íntegro, más intereses y costas, fruto de la resolución contractual, mientras que en el art. 693.3 LEC, sólo las mensualidades atrasadas, más intereses devengados durante el atraso y costas del procedimiento. Cifras, en definitiva, bastante diferentes. La solución del TS: «el artículo 693.3 de la LEC no supone una regla que excluya la aplicación del arte. 671.7 de la LEC sino una regla que la complementa confiriendo al deudor de Obligación aplazada en la que se ha procedido al vencimientos anticipada de la deuda, cuyo total se reclama en el procedimiento, el derecho a liberar el bien prescindiendo del vencimientos anticipada, propaganda el que miedo principal, Intereses remuneratorios y Intereses de demora sería debida miedo vencimientos natural de los Plazos del préstamo a la fecha en que se produzca la liberación miedo ese pago. Este derecho lo conserva EJECUTADO ta el mismo día en que se celebra la subasta, pero desde el día de la subasta subasta que se aprueba la adjudicación o el remate sume derecho, establecido en el artículo 671.7 de la LEC, se limita al de liberar los Bienes propaganda toda la deuda -la totalidad de la vencida anticipadamente, por tanto- miedo todos los Conceptos (se Decir, Yasin el beneficio de «rehabilitar el aplazamiento» que confía el art. 693.3 LEC) «(STS 5 de marzo de 2009, LA LEY 8749/2009). A la vista de esta doctrina: la liberación coincide en ejecución dineraria y hipotecaria, y su momento es el previo al de la aprobación definitiva de la adjudicación o remate. La sola distinción es relativa a la enervación de la acción hipotecaria. El equilibrio es entre dos derechos reales: el derecho de adquisición preferente y el derecho de garantía. Stricto sensu respecto la ejecución hipotecaria: hasta la subasta, se enerva la acción hipotecaria (deuda vencida, con rehabilitación del contrato de préstamo o crédito), y hasta la aprobación definitiva de la adjudicación o remate, se libera el bien (todo el capital fruto de la resolución contractual, sin que se rehabilite el contrato garantizado). La consecuencia práctica es que una deuda, mientras puede ser pagado, devengará intereses. Cuando ya no se puede pagar (cuando se pierde la facultad de enervar y, posteriormente, liberar el bien), la deuda ya no puede devengado intereses de demora sobre su principal, que ya ha sido satisfecho mediante la adjudicación o precio de remate. 4.- MOMENTO DE PAGO.- Aunque más que pagar, hay imputación de deudas (el umbral máximo: la responsabilidad hipotecaria, respecto la deuda inamortizada). Que coincide con el MOMENTO DE LA CONSIGNACIÓN.- Se refiere al pago por el acreedor hipotecario de la diferencia (cuando la deuda pendiente sea menor que la cuantía por la que se hace la adjudicación) o cuando el tercero cesionario consigna el precio del remate. SAP Palmas Gran Canaria, Sección: 4, Recurso: 43/2012, FJ V «sostenible la tesis de que la transmisión pueda tenerse miedo Hecho en la fecha en que se tuviera miedo Hecho el Ingreso del precio del remate -especialmente Cuando la adjudicataria sea la acreedora y se pretenda miedo Hecho el pago y Extinción parcial o total de la deuda, en Efectos de devengo de Intereses de demora sobre la Cantidad adeudada desde ese Ingreso o desde la subasta si el debida era superior al precio del remate- «. AAP Palmas Gran Canaria, Sección: 3, Recurso: 583/2008, FJ VI: «en principio la LEC no Hace mencionar algunas que el acreedor -o el cesionario del remate- Deba ingresar alguna Cantidad en la Cuenta de consignaciones del Juzgado como condiciones sine qua non para adjudicarle el bien «. Son dos los supuestos: (I) la deuda es mayor que el precio de adjudicación, por lo que el pago es mera imputación de la deuda a dicho precio, y (II) le deuda al menor respecto al acreedor hipotecario o bien el remate se cede a un tercero, por lo que se consignará respectivamente la diferencia o el precio. En todo caso, lo que interesa a los efectos del devengo de los intereses de demora, es la determinabilidad del precio, no la efectiva satisfacción. En todo caso, «la deuda, tanto miedo principal como miedo Intereses como miedo costas, queda totalmente extinguida miedo consecuencia de la adjudicación aprobada» (AAP Palmas Gran Canaria, Sección: 3, Recurso: 583/2008, FJ X). Antes de su extinción o extinción parcial, por lo tanto, aunque devengará intereses de demora sobre su principal. 5.- MOMENTO DE LA liquidación.- El momento de la liquidación debe ser, necesariamente, coincidente con el momento del pago, imputación o consignación, por el acreedor hipotecario o tercer rematando. La liquidación de principal, intereses y costas, es una consecuencia del pago, imputación o consignación. Hasta que no se haya determinado el primer concepto, no se podrá determinar el segundo. Un ejemplo claro es este: si la deuda pendiente es menor al precio de adjudicación a favor del acreedor, éste, como se ha dicho, deberá satisfacer al deudor la diferencia. Esta «diferencia» sólo es susceptible de ser determinada ex post el pago. El art. 670.2 LEC: «aprobada el remate, se procedera por el Secretario Judicial a la liquidación de lo que se Deba miedo principal, Intereses y costas». El art. 670.8. «Aprobada el remate y consignada, Cuando corresponda, en Cuenta de Depósitos y Consignaciones, la diferencia entre el depositada y el precio total del remate, se dictará decreto de adjudicación en el que se exprese, en super caso, que se ha consignado el precio «(Nota 1). También 692.1 LEC «El precio del remate se destinará, sino dilación, a pagar al actor el principal de super Crédito, Los intereses devengados y las costas causadas». Hasta el remate (momento último), no se destina el precio a pagar «los intereses devengados». Nota 1: Hay dos aprobaciones del remate. «El auto de aprobación del remate al que se refiere el artículo 670 de la LEC es un auto provisional dictada en las limitaciones efectos de que el postor que ofreció precio aplazad obtenga las Garantías ofrecidas, que precisa que posteriormente se dicte el auto definitiva APROBACIÓN del remate que se al que se refiere el art. 674 de la LEC «(AAP Palmas Gran Canaria, Sección: 3, Recurso: 583/2008, FJ V y STS 5 de marzo de 2009, LA LEY 8749/2009). En realidad, la AP y TS, antes de la reforma de la nueva oficina judicial, distinguen entre aprobación del remate y testigo de aprobación del remate o, dicho en otros términos, entre una resolución susceptible de recurso y una de firme. Queda equiparado en un mismo momento (a efectos jurídicos), por un lado, la aprobación del precio de remate / adjudicación a favor de persona concreta y, por otro, el «dies a quem» del devengo de intereses . e.- Resulta indiferente para el acreedor hipotecario que, una vez determinado el precio y existiendo diferencia (deuda pendiente menor del precio de adjudicación / remate), esta consignación se haga en un momento posterior. Sin embargo, no resulta indiferente a efectos del tercer cesionario o tercer licitador: aprueba el remate sólo si paga de forma previa el precio de remate (AAP Palmas Gran Canaria, Sección: 3, Recurso: 583/2008, FJ V). Lo que importa es que el quantum es determinado y, por tanto, también queda clara y determinable mediante una mera operación aritmética, en días a quem, la liquidación de intereses moratorios. ii.- También resulta indiferente de qué manera imputar el precio de adjudicación / remate al pago de otros acreedores con derecho real de garantía inscrito (672.1 LEC), para que estos «otros» acreedores satisfagan sus créditos es consecuencia de la previa liquidación del crédito del titular de la hipoteca. 6.- MOMENTO DE LA INSCRIPCIÓN.- Con la expedición del testimonio de adjudicación o de aprobación del remate (674 LEC), como resolución firme. A veces puede exigirse por la autoridad judicial la inscripción y pago del impuesto (ITP o, IVA, AJD) a fin de solicitar la entrega de la posesión. Huelga decir que la inscripción de la propiedad no es constitutiva. 7.- MOMENTO DONDE TERMINA LA EJECUCIÓN HIPOTECARIA.- La acción hipotecaria, dado que se dirige exclusivamente sobre el bien gravado, termina estrictamente con la adjudicación. «Cuando se ha practicada la subasta, la consignación del precio total e incluía la cesión a tercero, la hipoteca ha Sido totalmente EJECUTADO» y «miedo eso, no puede resucitar, no puede ser enervada» (STS 5 de marzo de 2009, lA LEY 8749/2009), lo que se une con la distinción del momento numerado 3, relativo a la liberación del bien. En un sentido similar, «no se ta el Dictado del auto de aprobación del remate de 12 -12- 1.992 y el posterior de 11 -12- 1.992 en que se aprueba la Tasación de costas y la liquidación de Intereses, que se fijan en 63.405.684 pesetas, Cuando queda determinación el monto de la deuda abonada y el ascendente de la deuda que queda de abonar, por lo que deberá de partirse de dicha fecha del auto de aprobación de remate para el inicio del cómputo del Plaza de prescripciones quince años «(SAP Donostia-San Sebastián, Sección: 3, Recurso: 3167/2012, FJ III). Conclusión: a pesar de las diferencias entre las modalidades de ejecución, dineraria y hipotecaria, los intereses de demora se devengan hasta que se decreta la adjudicación o la aprobación definitiva del remate. Problemáticas ulteriores e.- La solicitud de adjudicación o de cesión de remate se hará en los 20 días que establece el art. 670.3 LEC. Ahora bien, ¿qué sucede si se solicita posteriormente? La crítica a esta postura es el acreedor puede retrasar la solicitud hasta más allá de 20 días, con lo que, por no haberse decretado adjudicación, podrían seguir devengándose intereses de demora. Puede, en efecto, solicitarse después de los 20 días (AAP Bizkaia, 21 de febrero 2007, LA LEY 19860/2007). Sin embargo y según AAP Palmas Gran Canaria, Sección: 3, Recurso: 583/2008, FJ VII), a partir del 20º día no se devengarán intereses de demora. Los días en que me es veinte días (hábiles?) Después de la subasta contrario se podrían dar abusos: implicaría que una deuda pendiente que inicialmente es menor al precio de adjudicación, puede convertirse, en un momento cronológico muy lejano en el que se decreta la adjudicación, igual o superior al precio de adjudicación, precisamente en razón de los intereses de demora, causando así un perjuicio al deudor. ii.- Tampoco parece razonable que los intereses de demora devengados sean la cifra que liquida el acreedor en la solicitud de adjudicación presentada en el juzgado dentro de los veinte días hábiles siguientes a la subasta y que estos se consignen talmente en el Decreto de adjudicación. Primero, porque resulta un días a quem poco seguro. Segundo, porque la Ley no lo establece. Tercero, porque el deudor todavía puede liberar el bien (a pesar del acreedor haya solicitado adjudicación), pagando todos los conceptos, incluidos los intereses de demora devengados hasta el día del efectivo pago (si se solicita la adjudicación por «x» intereses y, sin embargo, no se decreta adjudicación hasta «y» meses después, y el deudor libera el inmueble «z» meses después de la subasta, no parece razonable que el deudor pague sólo por «x» intereses, sino que tendría que pagar por «x + x1» intereses. Lo que se observa es que la Ley no resuelve las dos problemáticas expuestas, relativas en esencia al periodo entre solicitud de adjudicación y su aprobación. Atendiendo que esta problemática no es resuelta y hay cierta conmutatividad entre ambas problemáticas, los dies a quem para el cómputo de los intereses devengados es el del Decreto de adjudicación. Carlo Gervasoni Villa. Despacho Ibáñez Almenara

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