Cambios en las pensiones de jubilación

El comité de expertos nombrado por el gobierno difícilmente conseguirá la unanimidad en sus decisiones, pero nadie duda que acabaran poniéndose de acuerdo en la incidencia que tendrán dos elementos capitales a la hora de establecer el futuro sistema de pensiones: el crecimiento económico y el aumento en la esperanza de vida.

1.- La revalorización anual del sistema de pensiones debe ir ligado al crecimiento económico. Esto trae como consecuencia inmediata la eliminación del factor I.P.C. (Índice de Precios de Consumo) en dicha revalorización, o lo que es lo mismo, el coste de la vida ya no determinará la subida de las pensiones, de tal forma que sólo el éxito económico podrá garantizar el mantenimiento del nivel actual de las pensiones. En definitiva, es insostenible el mantenimiento de las pensiones por encima del nivel de generación de recursos.
Muchos expertos afirman que el nivel actual conseguido será una línea roja infranqueable, aunque el futuro probablemente imponga nuevas realidades.

2.- El otro factor que determinará la pensión futura es el que va relacionado con la esperanza de vida, de tal forma que a medida que seamos más longevos se producirá un mayor retraso en el acceso y un menor incremento en dicha pensión, imponiéndose un ajuste a la baja en el cálculo de la pensión inicial que algunos cifran en alrededor de un 5% cada diez años.

Estos dos factores indiciarán de manera notable en el establecimiento y cuantía de las futuras pensiones.

Por último, nos queda decir que el horizonte de aplicación del nuevo sistema no está muy lejos pues desde Bruselas se insta una aplicación inmediata, lo que probablemente determine que estemos a las puertas de una nueva modificación cuya aplicación definitiva debería estar en funcionamiento no más allá de 2019.

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