10 CLAVES PARA INICIAR UNA EMPRESA- 5. Sociedad mercantil (S.L. o S.A.) o persona física

Otro de los temas fundamentales que ha de plantearse toda persona que inicia una actividad es la conveniencia de intervenir en el tráfico mercantil como una empresario individual (persona física) o como una empresa mercantil (sociedad limitada o anónima básicamente).

La diferencia sustancial está en la responsabilidad. Los negocios pueden ir bien o mal, no sólo por la mala gestión o mala planificación, sino porque el mercado o las circunstancias lo hacen inviable, por ejemplo, cambios importantes en los productos, morosidad elevada, falta de suministro por proveedores, incremento de precios desmesurados de la materia prima, etc.

En la medida en que el empresario actúa como persona física, su responsabilidad por las deudas de su negocio que no pueda pagar se extiende a todo su patrimonio, con lo que un acreedor podrá interponer una demanda judicial y solicitar el embargo de cuentas bancarias, inmuebles, bienes, incluso derechos hereditarios de la persona deudora. El anteproyecto de la Ley de Emprendedores trata de limitar esta responsabilidad, y de momento, en su redacción actual señala que el empresario individual no responderá con su vivienda habitual siempre que la deuda no supere los 300.000 €. Por lo tanto sí responderá con otros bienes, o si la deuda superara la cuantía de 300.000 €.

No obstante, ejercer una actividad económica como empresario individual sí es una buena opción si se trata de actividades de bajo riesgo y de reducida facturación, y siempre que no se vaya a contar con excesivo personal contratado.

Por su parte, las sociedades mercantiles, sean sociedades limitadas o anónimas tienen como característica principal que la responsabilidad de las deudas, sean propias de la actividad, fiscales o laborales o de otra índole, son de la propia empresa. Los administradores han de responder de estas deudas, salvo en casos excepcionales, que requerirían un proceso específico de derivación y siempre que se den unas circunstancias concretas de negligencia o mala praxis. Los socios no responden de las deudas sociales, salvo que hubieran descapitalizado la empresa para dejarla sin fondos para afrontar sus deudas.

Las sociedades mercantiles, y en especial las sociedades limitadas son una buena opción para tener la máxima “seguridad” posible ante los riesgos de una actividad económica. Será preciso aportar un capital mínimo en dinero o bienes de 3.000 €, y permite la entrada de nuevos socios. Su coste de mantenimiento puede ser algo más elevado que en el caso de un empresario individua, ya que será necesaria la llevanza de una contabilidad según el Plan General Contable y presentar las Cuentas Anuales al Registro Mercantil una vez al año, pero son costes que con una mínima actividad son perfectamente asumibles. El Anteproyecto de la Ley de Emprendedores tiene previsto permitir que la aportación del capital inicial pueda hacerse de forma sucesiva y establecer sistemas de simplificación burocrática para que la constitución sea muy rápida.

 

El éxito es pasear de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.- Winston Churchill

 

Recordad que tenéis las anteriores entregas de ’10 claves para iniciar una empresa’ aquí:
1. La idea de negocio
2. Plan de negocio
3. Tesorería
4. Financiación

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