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La sucesión, el gran reto de las empresas familiares
Los negocios familiares son parte esencial de nuestra economía. Estas empresas son las que mayor aportación realizan al PIB -entre un 65% y un 70%- y suponen un 60% del empleo privado. El gran reto de las empresas familiares es sobrevivir a la sucesión. Según datos de la consultora Family Business, un 70% de estas compañías desaparecen con su fundador y de ese 30% restante, apenas la mitad alcanza la tercera generación.
Para Javier Quintana, director del servicio de estudios del Instituto de Empresa Familiar (IEF), que agrupa a los 100 negocios más importantes de nuestro país, estos datos no son tan "extraños", ya que aunque reconoce que esta mortalidad empresarial está por encima de la media no se aleja tanto de la registrada por las no familiares.
En cualquier caso, parece evidente que una de las asignaturas pendientes, a tenor de diversos estudios publicados en los últimos años, es planificar adecuadamente la sucesión para que la compañía no desaparezca ni la familia pierda el control.
Quintana propone dos tipos de medidas para mejorar la 'esperanza de vida' de las empresas familiares: un buen gobierno familiar y, por otro lado, mejoras corporativas. En el primer caso, se trataría de la creación de unos órganos -"asamblea familiar" y "consejo de familia"- para planificar la sucesión, mientras que en el segundo estarían englobadas iniciativas como la profesionalización, innovación e internacionalización de la empresa.
El apoyo del capital riesgo, ¿una solución?
En los últimos años está creciendo en nuestro país el interés de las sociedades de riesgo por entrar en los negocios familiares, una actividad que les puede resultar muy rentable. Según EVCA, la asociación europea de entidades de capital riesgo, acudir a estas firmas es la mejor opción para hacer frente a la desaparición del fundador.
Sin embargo, España sigue siendo un lugar donde los empresarios familiares tienen "mucha desconfianza" a la entrada de las sociedades de riesgo, según asegura Javier Quintana.
"En Inglaterra la entrada del capital riesgo funciona muy bien y está muy extendida, pero en nuestro país los empresarios familiares prefieren los convenios con cajas de ahorros, es la fórmula más usada para realizar operaciones de expansión", afirma Quintana, quien reconoce que algunos de las empresas asociadas en el IEF han encontrado en las negociaciones con las firmas de riesgo "mucha prisa por entrar y salir del accionariado".
Pese a ello, el IEF ve un gran potencial para las firmas de riesgo en los procesos de sucesión. "Se puede acudir a las firmas cuando el capital está diluido entre los miembros de la familia y no tienen suficientes fondos para comprar a los demás socios, lo que puede hacer peligrar el control sobre la empresa. De esta forma, se puede vender parte del capital a estas sociedades para más adelante volver a recuperarlo", afirma Quintana.
Poco interés por cotizar en Bolsa
Las empresas familiares en España tienen además poco interés por financiarse mediante la Bolsa. Aunque más de la mitad de las empresas que cotizan son familiares -un 52%, según datos de la CNMV-, la cifra está muy por debajo de lo que suponen estos negocios -un 90%- respecto del total. El IEF, que calcula además que los negocios familiares representan el 11% del Ibex -frente al 6,3% en 1992-, no ve en este desapego bursátil un aspecto negativo.
"Al final, salir o no a Bolsa se reduce simplemente a una decisión puramente económica. Lo normal es que una vez que una empresa alcanza una facturación de 1.000 millones de euros se ve obligada a dar el salto bursátil, ya que es la mejor opción para poder salir al exterior y ofrecer una imagen de profesionalización". La gran excepción de esta regla sería El Corte Inglés, ese gigante familiar que no cotiza y parece mostrarse 'alérgico' a la expansión internacional.
Según los expertos, una empresa familiar es aquélla en la que una misma familia tiene un paquete accionarial que le permite ejercer el control político de la sociedad, está involucrada en la gestión y tiene un proyecto a largo plazo en el que se prevé transferir la compañía a los descendientes. En nuestro país, la gran mayoría de estas empresas son Pymes y buena parte de ellas se dedican a la construcción y el turismo, según el IEF, que considera que el aumento de tamaño debe ser otro de los objetivos a conseguir.
El Mundo Dinero
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